viernes, mayo 03, 2013

¿Quién necesita al sol?

Los autobronceadores se perfilan como una alternativa de lujo para las más precavidas. Así, podemos alcanzar el moreno sin necesidad de exponerse a los rayos del astro rey.

Desde hace una década la comunidad científica alerta a la sociedad sobre los estragos que los rayos solares están causando sobre la indefensa piel de los humanos. Y es que el astro rey ya no es quien era desde que el manto de ozono que nos protegía de su potencia va perdiendo grosor por momentos. El aumento de quemaduras, alergias y cánceres por exposición a los rayos solares muestra el rostro más perverso de esa fuente inagotable de vida y salud que cada día nos ilumina.

Qué diría Coco Channel, que puso de moda el moreno frente a siglos de una estética monopolizada por la palidez, si levantará la cabeza ante este sol de justicia... Las cabinas de rayos ultravioletas tampoco gozan de muy buena prensa y ante este vacío de poder en el reino de la "morenería", llegan como caídos del cielo los autobronceadores.

Cremas, leches y geles prometen el sueño dorado con el que muchas sueñan cuando la primavera aviva en el recuerdo la imagen del verano. Son la alternativa más segura frente a los efectos nocivos del sol y los mejores aliados de las pieles intolerantes. Permiten disfrutar del moreno durante todo el año, intensificar el tono adquirido por otros medios y dar una dorada oportunidad a las personas que no pueden o no quieren exponerse al astro rey.

Los autobronceadores actúan por oxidación. Cuando se aplica sobre la piel, ésta se oxida en contacto con el aire e imprime un tono marrón tostado a los aminoácidos de las capas más superficiales de la epidermis. Incluyen en su composición una molécula llamada dihidroxiacetona (DHA) que reacciona al contacto con las proteínas de la superficie cutánea para oscurecerlas. El color provocado por esta reacción tiene la capacidad de absorber parte de la luz ultravioleta lo que contribuye a proteger la piel del envejecimiento prematuro.

Lo último en autobronceadores
En España no han causado furor debido a la riqueza solar reinante, pero están ganando adeptos frente a la creciente concienciación de la agresividad del sol. Además, los primeros autobronceadores daban un tono muy anaranjado, dejaban manchas color calabaza sobre la piel y manchas eternas en la ropa -cuando no en la piel- y su olor no era muy agradable.

Pero la última generación supone una alternativa cosmética muy elaborada en la que se han se implicado investigadores de todo el mundo. Hoy actúan sin dejar huella y su efecto es bastante inmediato. Muchos incorporan hidratantes y algunos filtros solares frente a los rayos UVA/UVB e infrarrojos, así como antioxidantes que retrasan el envejecimiento de la piel. Las personas con pieles muy sensibles también tienen la posibilidad de lucir un moreno sin sol, ya que algunas marcas incorporan autobronceadores específicos para hacer frente este problema. También se ofrecen preparados para las distintas tonalidades cutáneas y otros exclusivamente para aplicar en el rostro.

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